01. Ansiedad y estrés
01. Ansiedad y estrés
Vivir con la mente encendida todo el tiempo: pensamientos que no paran, alerta constante y dificultad para descansar. A veces aparece de golpe —un ataque de pánico— y a veces se disfraza de perfeccionismo, insomnio o necesidad de controlarlo todo.
El cuerpo también lo dice: tensión, fatiga, opresión en el pecho y problemas digestivos. En consulta buscamos qué sostiene esa alerta, aprendes herramientas para regular tu sistema nervioso y los síntomas pierden intensidad.
02. Depresión
02. Depresión
A veces la depresión es una tristeza profunda y persistente. Pero otras veces no se parece a la tristeza: es agotamiento emocional, apatía, dejar de disfrutar de lo que antes te gustaba o la sensación de funcionar en piloto automático. Puede aparecer como un vacío que no se va, o como el esfuerzo constante de aparentar que todo está bien.
En consulta trabajamos para poner palabras a ese malestar, entender de dónde viene y reconectar poco a poco con lo cotidiano, con las personas que te importan y con un sentido propio.
03. Relaciones y rupturas
03. Relaciones y rupturas
Las relaciones afectivas tienen una enorme capacidad para hacernos crecer, pero también para activar nuestras heridas más profundas. Muchas personas llegan a consulta sintiéndose atrapadas en patrones que se repiten una y otra vez: miedo intenso al abandono, necesidad constante de aprobación, dificultad para poner límites, dependencia emocional, celos, inseguridad o tendencia a elegir parejas emocionalmente indisponibles.
A veces aparece una sensación de desconexión de uno mismo dentro de la relación. Priorizamos las necesidades del otro, evitamos el conflicto a cualquier precio o permanecemos en vínculos que generan sufrimiento por miedo a la soledad, al rechazo o a empezar de nuevo.
Las rupturas amorosas suelen vivirse como auténticos procesos de duelo. No solo perdemos a una persona; también desaparecen las rutinas compartidas, los planes de futuro, la sensación de pertenencia y la versión de uno mismo que existía dentro de esa relación. Por eso pueden aparecer tristeza, ansiedad, obsesión por el pasado, dificultades para aceptar la separación o miedo a volver a vincularse.
En terapia exploramos cómo nuestras experiencias tempranas y nuestro estilo de apego influyen en la manera en que nos relacionamos. El objetivo no es solo superar una ruptura o resolver un conflicto concreto, sino comprender los patrones que sostienen el sufrimiento, fortalecer la autoestima y construir relaciones más seguras, conscientes y satisfactorias.
04. Autoestima
04. Autoestima
La sensación de no ser suficiente suele estar presente de muchas formas: autoexigencia constante, perfeccionismo, dificultad para reconocer los propios logros, necesidad de aprobación externa o tendencia a compararse continuamente con los demás.
A veces, detrás de la inseguridad, existe un miedo más profundo: el temor a no ser digno de amor, a decepcionar a otros o a que, si alguien llegara a conocernos de verdad, terminara rechazándonos. Esto puede llevar a vivir pendiente de las expectativas ajenas, a ocultar partes importantes de uno mismo o a construir la propia valía en función del rendimiento, el éxito o la opinión de los demás.
La autoestima no consiste en pensar constantemente de forma positiva ni en repetirse afirmaciones frente al espejo. Tiene que ver con la relación que mantienes contigo mismo: cómo te hablas cuando te equivocas, cuánto respetas tus necesidades, qué permites en tus relaciones y qué lugar ocupas en tu propia vida.
En consulta trabajamos para comprender el origen de esa mirada crítica, cuestionar creencias limitantes sobre uno mismo y construir una identidad más sólida y auténtica. El objetivo no es sentirse bien todo el tiempo, sino desarrollar una confianza más estable, basada en el conocimiento, la aceptación y el respeto hacia quien eres.
05. Trauma
05. Trauma
Hay experiencias que, aunque hayan ocurrido hace años, siguen influyendo en cómo nos sentimos, pensamos y nos relacionamos con los demás. El trauma no siempre aparece como una imagen concreta o un acontecimiento aislado. Muchas veces se manifiesta a través de sus consecuencias: ansiedad persistente, hipervigilancia, dificultad para confiar, miedo al rechazo, sensación de vacío, baja autoestima o patrones relacionales que se repiten una y otra vez.
También puede expresarse en el cuerpo. Tensión constante, insomnio, agotamiento, problemas digestivos, sensación de estar siempre en alerta o dificultad para relajarse son formas frecuentes en las que el sistema nervioso refleja experiencias que no ha podido procesar completamente.
En psicología solemos diferenciar entre el trauma con T mayúscula y el trauma con t minúscula. El primero hace referencia a experiencias altamente amenazantes o impactantes, como accidentes, violencia, abuso o acontecimientos que ponen en peligro la integridad física o psicológica de una persona.
El trauma con t minúscula es más silencioso y, precisamente por ello, a menudo pasa desapercibido. Puede surgir de años de críticas constantes, invalidación emocional, rechazo, negligencia afectiva, inseguridad en los vínculos o la sensación persistente de no sentirse visto, escuchado o valorado. Son experiencias que, acumuladas en el tiempo, terminan moldeando la forma en que una persona se percibe a sí misma y se relaciona con el mundo.
El trauma no desaparece simplemente porque haya pasado el tiempo. Necesita un espacio seguro donde pueda ser comprendido, elaborado e integrado. En consulta trabajamos desde una perspectiva sensible al trauma, combinando herramientas basadas en la evidencia científica, regulación emocional y del sistema nervioso, terapia cognitivo-conductual y teoría del apego, respetando siempre el ritmo y la historia de cada persona.
06. Relación con la comida y el cuerpo
06. Relación con la comida y el cuerpo
La comida ocupa demasiado espacio en la mente. Pensamientos constantes sobre qué comer, cuánto comer o cómo compensar después. Culpa al comer ciertos alimentos, miedo a ganar peso, episodios de pérdida de control, atracones, restricción alimentaria o una preocupación excesiva por la imagen corporal.
A veces aparece la sensación de que el valor personal depende de un número en la báscula, de la talla de ropa o de cómo una persona percibe su propio cuerpo frente al espejo. Otras veces existe una lucha permanente entre el deseo de disfrutar de la comida y la necesidad de controlarla.
Sin embargo, estas dificultades rara vez tienen que ver únicamente con la comida. Con frecuencia están relacionadas con la forma en que gestionamos emociones, autoestima, perfeccionismo, necesidad de control, estrés o experiencias dolorosas que han dejado huella. La relación con el cuerpo y la alimentación siempre tiene una historia detrás.
En consulta trabajamos para comprender esa historia, reducir la culpa y la rigidez alimentaria, mejorar la relación con el cuerpo y desarrollar una forma más flexible, libre y respetuosa de relacionarse con la comida.
07. Vida en el extranjero
07. Vida en el extranjero
Migrar implica mucho más que cambiar de país. Significa dejar atrás personas, lugares, costumbres, formas de vivir e incluso partes de la propia identidad. Aunque la experiencia pueda ser enriquecedora y abrir nuevas oportunidades, también suele venir acompañada de pérdidas, nostalgia y una sensación de desarraigo difícil de explicar a quienes no la han vivido.
La distancia de la familia y los amigos, la necesidad de empezar de cero, construir una nueva red de apoyo, adaptarse a otra cultura o vivir entre dos mundos pueden generar soledad, incertidumbre y la sensación de no pertenecer del todo ni aquí ni allá.
Con frecuencia, el duelo migratorio pasa desapercibido. Desde fuera puede parecer que la persona se ha adaptado, pero internamente sigue enfrentándose a la ausencia de lo conocido, al peso de sostener muchas cosas en solitario y a la tarea constante de reconstruir la idea de hogar.
En consulta encontramos un espacio para comprender y elaborar esa experiencia sin necesidad de justificarla. Desde una mirada profesional y cercana, trabajamos el impacto emocional de la migración, los procesos de adaptación cultural, la identidad y la construcción de una vida con sentido entre distintas culturas.
09. Transiciones vitales
09. Transiciones vitales
Hay momentos en la vida en los que algo cambia y, aunque desde fuera todo parezca positivo o esperado, por dentro puedes sentirte perdido, desorientado o inseguro. Mudarse de país, convertirse en madre o padre, cambiar de trabajo, terminar una relación, emprender un nuevo proyecto o atravesar una etapa de cambios importantes son experiencias que suelen movilizar mucho más de lo que imaginamos.
Toda transición implica, en cierta medida, una pérdida. Dejamos atrás una etapa, una forma de vivir, una rutina o una versión de nosotros mismos que ya no encaja con la realidad actual. Por eso es frecuente experimentar ansiedad, incertidumbre, miedo al futuro, sensación de estancamiento o dificultades para adaptarse a la nueva situación.
A veces la pregunta de fondo no es solo “¿qué hago ahora?”, sino también “¿quién soy en esta nueva etapa de mi vida?”. Las transiciones importantes suelen confrontarnos con decisiones, prioridades y aspectos de nuestra identidad que necesitan ser revisados.
La terapia ofrece un espacio para atravesar estos cambios con mayor claridad y estabilidad emocional. El objetivo no es eliminar la incertidumbre, sino desarrollar recursos para sostenerla, comprender lo que está ocurriendo y construir una nueva etapa sin perder el contacto con uno mismo.
10. Estrés y burnout laboral
10. Estrés y burnout laboral
Cansancio sostenido, incluso descansando. Dificultad para desconectar, sensación de funcionar en automático y valor propio asociado a cuánto produces. A veces normalizamos el estrés hasta el punto de no percibir cuánto afecta física y emocionalmente.
El burnout no aparece solo por exceso de trabajo. También surge de la autoexigencia, la sensación de estar atrapada en un trabajo que ya no representa, la falta de reconocimiento, los conflictos con jefes o compañeros o la dificultad para poner límites. No es debilidad: es el resultado de sostener demasiado tiempo un ritmo o entorno incompatibles con el bienestar.
El trabajo terapéutico permite entender qué ha llevado a ese agotamiento, desarrollar herramientas de gestión del estrés y, cuando hace falta, explorar preguntas más profundas sobre la dirección profesional.
11. Latinoamericanos en
Europa y EE.UU.
11. Latinoamericanos en Europa y EE.UU.
Vivir fuera de Latinoamérica implica mucho más que adaptarse a otro país: reconstruir la vida lejos de los afectos, sostener la nostalgia en silencio y convivir con la sensación de estar entre dos mundos.
Atiendo especialmente a latinoamericanos jóvenes, estudiantes universitarios y profesionales en Estados Unidos o Europa que, aunque funcionan bien hacia afuera, cargan internamente con ansiedad, soledad, presión académica o laboral, autoexigencia o dudas de identidad.
12. English speaking therapy
12. English speaking therapy
Finding the right therapist is about more than speaking the same language. It is about feeling understood in the experiences, values and cultural context that shape your life.
I offer psychotherapy in English for international clients living in Spain or abroad, including expatriates, professionals, students, diplomats and individuals navigating major life transitions. Many of the people I work with are managing challenges such as anxiety, relationship difficulties, burnout, identity questions, loneliness, cultural adaptation or the emotional impact of living far from home.
My approach combines evidence-based psychological treatment with a warm, thoughtful and deeply human understanding of each person’s story. Therapy is tailored to your individual needs and draws from Cognitive Behavioural Therapy (CBT), Attachment Theory, Mindfulness and other evidence-based approaches.
Having lived, studied and worked across the United States, France, Spain and Latin America, I understand both professionally and personally the complexities of building a life between cultures. The experience of living abroad often brings opportunities for growth, but it can also raise questions about belonging, identity, relationships, family, career and the meaning of home.
Therapy provides a confidential space to explore these challenges, gain clarity and develop practical tools for creating a life that feels more aligned, meaningful and emotionally sustainable.
13. Terapia para adolescentes
13. Terapia para adolescentes
La adolescencia es una etapa de grandes cambios emocionales, sociales y personales. Durante estos años pueden aparecer inseguridades, conflictos con los padres, dificultades en las relaciones con los iguales o una mayor sensibilidad emocional. Sin embargo, a veces estos desafíos superan los recursos que el adolescente tiene para afrontarlos y empiezan a afectar de forma significativa a su bienestar.
Los padres suelen notar cambios como irritabilidad, aislamiento, ansiedad, tristeza persistente, baja autoestima, problemas académicos, dificultades para gestionar emociones, conflictos familiares frecuentes o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba. Muchas veces, detrás de estos comportamientos, existe un malestar que el adolescente no sabe cómo expresar.
La terapia ofrece un espacio seguro donde el adolescente puede comprender mejor lo que le ocurre, desarrollar herramientas para gestionar sus emociones y fortalecer su autoestima e identidad. Al mismo tiempo, cuando hace falta, trabajamos de manera coordinada con la familia para favorecer la comunicación y crear un entorno que apoye su desarrollo emocional.
14. Gestión emocional, decisiones y procrastinación
14. Gestión emocional, decisiones y procrastinación
Hay momentos en los que las emociones parecen tomar el control: ansiedad que desborda, preocupación constante, dificultad para gestionar la frustración, irritabilidad o sensación de estar emocionalmente agotado. Otras veces ocurre lo contrario: cuesta identificar lo que sientes, conectar con tus propias necesidades o comprender por qué reaccionas de determinada manera.
También puedes quedarte atrapado en la indecisión. Dar vueltas una y otra vez a las mismas preguntas, analizar todas las opciones posibles sin llegar a actuar o posponer decisiones importantes por miedo a equivocarte. Lo mismo ocurre con la procrastinación: a menudo no tiene que ver con falta de disciplina o de voluntad, sino con miedo al fracaso, perfeccionismo, saturación emocional, inseguridad o una exigencia tan alta que termina paralizando.
Con el tiempo, estos patrones pueden generar una sensación de bloqueo, frustración y pérdida de confianza en uno mismo.
La terapia permite comprender qué emociones están detrás de estas dificultades, desarrollar una mayor claridad sobre lo que necesitas y aprender herramientas concretas para gestionar el día a día de una manera más consciente y sostenible. El objetivo no es dejar de sentir emociones difíciles, sino relacionarte con ellas de una forma que te permita tomar decisiones, actuar con mayor libertad y avanzar en aquello que realmente importa.
FAQS
¿Qué es la psicoterapia y en qué consiste?
La psicoterapia es un proceso de acompañamiento profesional orientado a ayudarte a comprender lo que te ocurre, identificar los patrones emocionales, de pensamiento y de relación que pueden estar generando malestar, y desarrollar herramientas concretas para afrontarlo de una manera más saludable.
Es un espacio seguro, confidencial y libre de juicios donde poder hablar con honestidad sobre aquello que hoy te preocupa, te duele o te bloquea, pero también donde aprender nuevas formas de relacionarte contigo misma, con tus emociones y con los demás.
La terapia no consiste simplemente en “desahogarse” ni en recibir consejos. Es un trabajo conjunto, con una dirección clara y basado en herramientas psicológicas respaldadas por evidencia científica. A lo largo del proceso iremos entendiendo el origen de ciertos patrones, regulando emociones, trabajando pensamientos y desarrollando recursos prácticos que puedas aplicar en tu vida cotidiana.
Dependiendo de tus necesidades, trabajaremos herramientas de gestión emocional, ansiedad y estrés, autoestima, comunicación, establecimiento de límites, regulación del sistema nervioso, toma de decisiones o relaciones interpersonales, entre otras.
El objetivo no es únicamente sentirse mejor de forma momentánea, sino generar cambios profundos y sostenibles. Porque muchas veces el verdadero cambio ocurre cuando no solo entendemos por qué nos sentimos como nos sentimos, sino cuando aprendemos nuevas maneras de vivir, relacionarnos y cuidarnos a nosotros mismos.
¿Cómo funciona el proceso? ¿Qué puedo esperar?
El proceso tiene cuatro fases:
Evaluación y comprensión inicial
Las primeras sesiones están orientadas a conocernos y comprender en profundidad lo que te ocurre. Exploraremos tu motivo de consulta, tu historia personal, emocional y relacional, así como los factores que pueden estar influyendo en el malestar actual.
Esta fase permite realizar una evaluación clínica y construir una comprensión más global de los patrones emocionales, pensamientos, experiencias pasadas y dinámicas relacionales que pueden estar sosteniendo el problema. También es un momento importante para que puedas sentir si este espacio terapéutico es adecuado para ti y comenzar a construir una relación de confianza y seguridad.
Definición de objetivos terapéuticos
A partir de esa comprensión inicial, estableceremos objetivos terapéuticos claros y realistas, adaptados a tus necesidades y al momento vital en el que te encuentras.
Los objetivos pueden estar relacionados con reducir síntomas de ansiedad o depresión, mejorar la autoestima, aprender herramientas de regulación emocional, sanar patrones relacionales, fortalecer la seguridad personal o atravesar una situación vital difícil. El proceso terapéutico es flexible: los objetivos pueden redefinirse y evolucionar a medida que tú también cambias y profundizas en el trabajo personal.
Proceso terapéutico y trabajo clínico
Esta es la parte central de la terapia. A lo largo de las sesiones iremos explorando y comprendiendo los patrones emocionales, cognitivos y relacionales que generan sufrimiento o bloqueo, trabajando tanto sobre el origen del malestar como sobre las herramientas necesarias para afrontarlo de una manera más saludable.
El trabajo terapéutico combina comprensión profunda y herramientas prácticas. Dependiendo de cada caso, utilizaremos recursos basados en evidencia científica para trabajar regulación emocional, ansiedad, autoestima, trauma, relaciones interpersonales, límites, gestión del estrés o toma de decisiones, entre otros aspectos.
El objetivo no es únicamente aliviar síntomas, sino generar cambios sostenibles en la forma en la que te relacionas contigo misma, con los demás y con tu vida.
Cierre terapéutico y autonomía
El cierre del proceso ocurre cuando los objetivos terapéuticos se han alcanzado y sientes que cuentas con mayores recursos internos, herramientas emocionales y capacidad para continuar de forma más autónoma.
El alta terapéutica no significa que “ya nunca volverás a necesitar ayuda”, sino que has construido una base más sólida para afrontar la vida desde un lugar diferente. En muchos casos, el cierre también implica reconocer y consolidar todo el crecimiento y cambio que ha ocurrido a lo largo del proceso.
¿Qué enfoque terapéutico utilizas?
Trabajo desde un enfoque integrador y basado en evidencia científica, adaptando las herramientas terapéuticas a las necesidades de cada persona.
Mi formación incluye terapia cognitivo-conductual, teoría del apego, mindfulness, terapia sistémica y trabajo informado en trauma. También incorporo herramientas de biblioterapia y escritura terapéutica cuando tiene sentido dentro del proceso.
¿En qué se diferencia la terapia de hablar con una amiga o un familiar?
Hablar con amigos, familia o personas cercanas puede ser profundamente valioso y reconfortante. Sentirse escuchado y acompañado forma parte de lo que necesitamos como seres humanos. Sin embargo, la psicoterapia cumple una función diferente.
La relación terapéutica es un espacio profesional, confidencial y estructurado, diseñado específicamente para ayudarte a comprender y trabajar aquello que te genera malestar. Un amigo suele escucharte desde el cariño, su experiencia personal o su opinión; un psicoterapeuta, en cambio, escucha desde una formación clínica especializada y utiliza herramientas basadas en evidencia científica para ayudarte a entender patrones emocionales, cognitivos y relacionales de una manera más profunda y objetiva.
Además, en terapia no solo se habla de lo que ocurre, sino de por qué ocurre, qué función tiene, cómo se relaciona con tu historia y qué cambios concretos pueden ayudarte a vivir de una forma más saludable. El objetivo no es únicamente sentir alivio momentáneo, sino generar comprensión, crecimiento y cambios sostenibles en el tiempo.
Otra diferencia importante es que la terapia ofrece un espacio completamente centrado en ti, libre de juicios, expectativas o reciprocidad emocional. No tienes que proteger al otro, minimizar lo que sientes ni preocuparte por “ser una carga”.
La psicoterapia combina escucha, vínculo humano y herramientas clínicas. Es un proceso orientado no solo a acompañarte, sino también a ayudarte a desarrollar recursos emocionales, nuevas perspectivas y formas más saludables de relacionarte contigo misma y con los demás.
¿Cuántas sesiones suelen necesitarse?
La duración de un proceso terapéutico varía según cada persona, el motivo de consulta y los objetivos que se quieran trabajar. Hay procesos más breves, centrados en una situación concreta — como una ruptura, una etapa de estrés, ansiedad leve o una transición vital — que pueden durar aproximadamente entre 3 y 6 meses. Otros procesos más profundos, orientados a trabajar patrones relacionales, autoestima, trauma, depresión o dificultades emocionales de larga duración, pueden extenderse alrededor de un año o más.
No existe una duración “correcta” universal. La terapia no funciona como una fórmula cerrada, porque cada historia, ritmo y necesidad emocional es diferente. A lo largo del proceso iremos evaluando juntas cómo te sientes, qué objetivos se han alcanzado y qué necesitas en cada momento.
¿Con qué frecuencia son las sesiones?
La frecuencia también depende del tipo de proceso y del nivel de malestar emocional presente.
Cuando existen síntomas clínicos importantes — como ansiedad, ataques de pánico, depresión, trastornos de la conducta alimentaria o una situación emocional especialmente desbordante — lo más recomendable al inicio suele ser una frecuencia semanal. Esto permite generar continuidad, construir herramientas con mayor rapidez y sostener el proceso terapéutico de una manera más estable.
A medida que los síntomas mejoran y la persona se siente más regulada y segura, las sesiones pueden pasar a ser quincenales y, posteriormente, espaciarse cada tres o cuatro semanas como parte de una fase de consolidación y autonomía.
En otros casos, cuando la terapia está más orientada al acompañamiento emocional, autoconocimiento, crecimiento personal o reflexión vital, la frecuencia puede ser quincenal o incluso mensual desde el inicio, dependiendo de las necesidades y objetivos de cada persona.
La frecuencia no es rígida: se adapta al momento vital y emocional en el que estés. El objetivo es encontrar un ritmo terapéutico que sea útil, sostenible y coherente contigo y con lo que necesitas trabajar
¿Cuándo empezaré a sentirme mejor?
Es una de las preguntas más frecuentes en terapia, y la respuesta es que depende de cada persona, de lo que esté viviendo y de la profundidad de lo que necesite trabajar.
Muchas personas sienten alivio desde las primeras sesiones simplemente por poder hablar con honestidad, sentirse comprendidas y empezar a poner en palabras aquello que llevaban tiempo sosteniendo solas. Tener un espacio seguro y estructurado ya puede generar una sensación importante de claridad y contención emocional.
Sin embargo, los cambios más profundos suelen requerir tiempo y constancia. La terapia no busca solo aliviar síntomas de forma momentánea, sino comprender el origen del malestar y generar cambios sostenibles en la manera en la que piensas, te relacionas contigo misma y afrontas la vida. Y eso es un proceso gradual.
También es importante entender que sentirse mejor no siempre significa “sentirse bien todo el tiempo”. A veces, al inicio del proceso, pueden aparecer emociones difíciles que habían estado evitándose durante mucho tiempo. Eso no significa que la terapia esté funcionando mal; muchas veces forma parte natural del proceso de comprensión y cambio.
Mi objetivo es acompañarte para que poco a poco puedas sentir más claridad, regulación emocional, seguridad interna y herramientas reales para gestionar tu vida de una manera más saludable y sostenible.
¿Es efectiva la terapia online?
Sí. La evidencia científica ha demostrado que la terapia online es igual de efectiva que la terapia presencial para la mayoría de las dificultades psicológicas, incluyendo ansiedad, depresión, estrés, autoestima, duelo, problemas relacionales y procesos de crecimiento personal.
En mi experiencia clínica, he trabajado durante años con pacientes de distintos países a través de videollamada, y el trabajo terapéutico puede ser igual de profundo, cercano y transformador que en consulta presencial. La conexión emocional, la confianza y el vínculo terapéutico — que son una parte fundamental de la terapia — también pueden construirse de forma sólida online.
De hecho, muchas personas se sienten incluso más cómodas hablando desde un entorno conocido y seguro como su propia casa, lo que facilita abrirse emocionalmente y mantener una mayor continuidad en el proceso terapéutico. La terapia online también permite acceder a acompañamiento psicológico de calidad independientemente del país o ciudad en la que vivas, algo especialmente valioso para personas que viven en el extranjero, tienen agendas exigentes o viajan con frecuencia.
Para que las sesiones funcionen de la mejor manera posible, solo es importante contar con un espacio privado y tranquilo, una buena conexión a internet y un dispositivo adecuado. Mi objetivo es que, estés donde estés, puedas sentirte acompañado, comprendido y sostenido dentro de un espacio terapéutico seguro y profesional.
¿Puedo combinar terapia con medicación psiquiátrica?
Sí. En algunos casos, la combinación de psicoterapia y tratamiento psiquiátrico puede ser muy beneficiosa.
Cuando es necesario, trabajo de manera coordinada con psiquiatras u otros profesionales de la salud para ofrecer un acompañamiento más completo e integral.
¿Cómo reservo una sesión?
Puedes reservar directamente a través de Calendly — el enlace está en el botón de reserva de esta página. Elige fecha, hora y modalidad, y recibirás una confirmación automática con todos los detalles.
Si tienes dudas antes de reservar o prefieres escribirme primero, puedes hacerlo a través del formulario de contacto. Respondo en 24-48 horas.
¿Cuál es la política de cancelación?
Las cancelaciones deben comunicarse con un mínimo de 24 horas de antelación.
Si la cancelación se produce con menos de 24 horas de antelación, o si el paciente no se presenta a la sesión sin aviso previo, se abonará el 100% del importe de la sesión.
Entiendo que pueden surgir imprevistos — si tienes alguna circunstancia excepcional, podemos hablarlo.
¿Trabajas con aseguradoras médicas?
No formo parte de ningún cuadro médico, pero eso no significa que tu seguro no pueda cubrir parte del coste.
La mayoría de los seguros médicos de reembolso devuelven el coste de las sesiones en distintos porcentajes. Te recomiendo que contactes directamente con tu aseguradora y preguntes si tu póliza cubre sesiones de psicoterapia en centro privado.